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Donde las estrellas soñaban

por gatamutante el 15/07/2015 19:32, en MINICUENTOS con y sin Imagen

Este relato está inspirado en un micro llamado "Danza", en el Universo de las palabras perdidas, donde también se encuentra la imagen. Es extenso, y pensé que parecería un galimatías , excepto para los compañeros que sufren mis relatos en Gisicom, que ya están más o menos acostumbrados...

 

Donde las estrellas soñaban.

 

Viajaba en persecución de la Hacedora evitando la luz desatada, las constelaciones, los bárbaros rayos verdes que explosionaban agónicos...Con una hebra extendida de su ser, degustaba las partículas (casi indetectables) más antiguas y olvidadas entre universos, para fijar su rumbo. La caza había sido reanudada, y los recuerdos espoleaban su rebeldía a obedecer a la pareja primigenia. 

No era difícil encontrarla cuando se escapaba, iba dejando un rastro espectacular y estremecedor. Cada vez que su loca hermana otorgaba la Vida, la materia oscura gritaba en agonía dentro de sus venas superficiales, arrancada del dulce caos donde las estrellas soñaban. Miró las nacientes arterias internas, negras y pulsantes, para formar segundos y siglos que las recorrieran, mientras emprendía la cacería.

Aún evitando las energías más voraces, necesitaba protección y desplegó la capa semi-viviente que rescató del señor del Tiempo y Padre guardó para sí, tan ladino... Casi formó una esfera perfecta con la flexible cubierta envolvente, cuando el cuerpo se replegó en la parte final del viaje, sintiéndolo maldecido. Y recordó, también, mientras su rostro se delineaba al detalle, mientras recomponía el organismo que utilizaba en semejantes rastreos.

Recordó lo que sucedió y las separó para siempre.

Era ahora su némesis, su antagonista y, aún así, Padre-Madre le había encomendado la búsqueda, nuevamente. No sabía si podría acatar la orden cuando la hallara. 

"Sin Muerte, dijo Madre." Todos sabían que la dueña de la Danza era su favorita.

"Pero el señor del Tiempo que me acompañaba desapareció en la salida anterior. La bailarina le confinó en un laberinto de posibilidades, en la cinta sin fin... Desde entonces porto dos nombres de poder porque decidieron que yo, de todos los hijos de Padre-Madre-Universo, soportaría mejor el don entrópico del Destructor. Cuestión de afinidades. Eso dijo-dijeron..." 

Esta vez ha llegado muy lejos, esta hermana creadora demente. Así que, cuando las tres hilanderas del Telar confesaron lo que habían tejido para la bailarina, al interrogarlas, sólo utilizó el gesto del señor del Tiempo como recompensa, aunque estuvo tentada de tocarlas.

"Sin muerte, Madre, aunque decrépitas."

No podía emitir sonidos, mas sus labios recién formados se estiraron hasta separarse.

Se manifestó cerca de ella cuando al fin la localizó, en un rincón de un pequeño Universo con tres peldaños dimensionales únicamente, aunque esperó a que terminara sus movimientos entre ondas y olas de partículas. Era tremendamente peligroso interrumpirla. 

Una frecuencia cargada de risas incontroladas golpeó su delicado sistema auditivo cuando la otra se dio por satisfecha. Al ver su absurda creación supo que querría matarla, pero Madre-Padre no consentiría eso, si la llevaba de regreso. ¡Incluso se había rodeado de materia burda! Ese vestido simbionte no la iba a proteger, ni la ciencia-magia de las tres entrometidas convertidas en ancianas para siempre. Veía el diseño del embrujo resplandeciendo en rojo, escondido en el tejido del vaporoso vestido... y la grieta, la falla en el propio diseño se mostraba en color blanco y dañino, tanto como era el color de Padre-sin-Madre.

Apartó pensamientos y tonalidades; sólo quiso observar a su presa. No pudo evitar admirar su tenacidad.

"Es incansable, Hermana está creando sin sentido, sin importar lo que deja tras de sí. Pero sus hijos, los más agresivos y depredadores de ellos, al menos en este espacio temporal, se encargarán de su propia destrucción, porque el Sin Nombre definió que el mal uso se vuelve contra sí mismo. Es a ella a la que hay que capturar. "

Dejó que su propia cubierta, parecida ahora a un espejo flexible, terminara de desplegarse en propia piel, neutralizando las oleadas sensitivas que su gemela emitía, envolviéndola completamente salvo una mano, aquella donde la línea de la Muerte se dibujaba en la palma.

Ahora sí, el silencio que ha extendido en dirección a la creadora ha captado su atención y se inmoviliza, aunque el vestido es arrullado por brisas y suspiros. No dice nada, ya saben. Una, crearía guiada sólo por la melodía que escuchaba en su interior . Su gemela destruiría guiada por el ritmo silencioso del tiempo.

Cuando la cazadora paró el tiempo, el universo obedeció. Cuando levantó la mano desnuda en su dirección, el vestido dejó de moverse y sus pliegues descendieron como libélulas heridas. Cuando le arrebató el parasol que robó al señor del Tiempo antes de traicionarle, mil lunas chocaron. Cuando puso la palma marcada en su frente y las uñas traspasaron la piel, la Creadora cayó.

No iba a permitir que Madre-Padre-Universos revivieran esa carcasa amada con algún engendro.

Dejó que el tiempo volviera a discurrir al inclinarse. Sopló aliento de sus venas sobre el cuerpo de la dueña de la Danza y la desintegró suavemente. Ese nuevo don formaba parte del legado del señor del Tiempo.

 

"Con Muerte, Madre."

Sintió que el equilibrio se restablecía, en el dulce caos donde las estrellas soñaban.




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