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¿Que ha sido antes, el sueño o el relato?

por gatamutante el 03/09/2017 11:10, en MINICUENTOS con y sin Imagen

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Esta mañana me desperté con una frase en mi cabeza, la oía claramente...además, me he incorporado, sobresaltada, nada más abrir mis ojos. No establecí la conexión hasta que recordé la frase fatídica, después. Transcribo aquí el relato, aunque no se si...

¿Que ha sido antes, el sueño o el relato?

 

-Holaaaa.

-No me fastidies, Lucifer...

-Vaya, generalmente tu educación no me recibe así.

-Estaba con Morf...

Le miro desenfocada; está en plan trajeado, lo que me faltaba. Significa que trae la artillería pesada. ¿Nunca habéis charlado con él? Es de lo más interesante, diría, si fuera un kender... y en modo humano diría que puede ser un gran incordio.

-Empecemos, mutantilla.

Cuidadito cuando comienza con algo parecido a un movimiento de baile, para explicarme bien. Hay que ser neutro al principio, no le deis nada. En otra ocasión os contaré por qué es buena señal que no pronuncie vuestro nombre. Le digo en voz baja:

-En otra ocasión, tal vez.

Ya está. Ni una palabra más, a ver si lo entendéis...si no, estáis perdidos.

-Te estabas olvidando de mí y pensé venir a charlar un rato. ¿Unas damas, ajedrez...?

Tan clásico, él. En este punto, recordad que no debéis contestar nunca a eso. Atacad sin compasión:

-Me pregunto si un ser como tú alguna vez duerme. Puede que tengas miedo de estar solo...¿Tu duermes, Luci? Igual es que te aburres de ti mismo.

 

Se ha cabreado. Vamos bien, ya estamos a la par. Me preparo para oír el berrido que llegará a un kilómetro por lo menos, atufando con polvo del espacio:

 -¡No necesito dormir, ni soñar! ¡No soy humano, criatura! Bah!...

Quizás me he pasado, mejor dejo de mirarle a ver si desaparece y cierro los ojos. El silencio se arrastra, cuento mis latidos y, si le dejo, viene el miedo... Y yo, sin coraza ni camisón, agarro la almohada como escudo. Aquí viene.

-Tres años en un pequeño infierno, dos muertes, un fin... ¡Contesta!

-Este ha sido fácil: Tres para salir del propio abismo, dos corazones heridos, el fin es el mismo para todos... Dime algo nuevo, por favor.

(Mi ruego es verdadero, sin embargo; todo está tan gastado...)

-No me estás entreteniendo y puedo enloquecerte, deprimirte, enfermarte, alucinarte...

-Esta especie ya se basta y sobra, para eso. Mira a nuestro alrededor.

El olvido es nuestra tabla anti-naufragio y me amenaza de mala manera ya:

-¡Nunca olvidarás, pequeño incordio, ninguno de vosotros!

Si alguna vez en clase de física corporal habéis caminado por la barra de equilibrio de cuatro centímetros de ancho, sin gustaros un pelo...así era la sensación, si.

-Poco a poco, señor de las Luces. Además, cada vez que atraemos un recuerdo, perdemos un poco de el mismo recuerdo; cuanto más lo evoquemos, más lo deformamos... Y todo eso, para adaptarlo a salvaguardar nuestra psique. ¡Oye, si pensé que era cosa tuya!

Sabe que tengo razón. Usamos nuestro cerebro como lo usamos, es de risa. Creo que llega a la misma conclusión, porque empieza a reír como solo él sabe hacerlo. Espeluznante, de veras; hace que uno desee no tener ojos ni vísceras. ¿Puede un ser desencajar así sus mandíbulas, sin perder un ápice de esa extraña belleza?

Escucho un chasquido, un fru-fru de telas chispeantes y, por el rabillo del ojo, veo un revuelo que se aleja...o se acerca, ya no sé.

-En otro momento, entonces. Hoy, la risa te ha salvado.

 


¡Esa fue la frase que resonaba en mi mente, al despertar!... Cuando salía del reino del Sandman, esa fue: La risa te ha salvado.

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