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La marca

por gatamutante el 01/05/2012 09:33, en Mis Letras Montaraces

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                                               La marca.

 

Iba en el bus, como todos los días. ¿El número? No es un dato importante, casi todos llevan el mismo recorrido por el centro de la pequeña ciudad costera. Era el trece, número mágico o maldito según para quien, si alguien tiene curiosidad con esto de los números.

Esa semana estaba resultando complicada en el trabajo y abordó el primero que frenó en la parada, quería llegar pronto y no esperaría uno más vacío. Ya antes de subir supo que no encontraría asiento y la mochila a su espalda era muy voluminosa , un incordio con tanta gente dentro.

Se abrió paso como pudo hasta la parte trasera, al lado de las puertas. Los demás iban idiotizados mirando los paneles encendidos y subió el volumen de sus auriculares para poder escuchar la música que sintonizaba en la radio. Mientras recorría el trayecto pensaba en la normalidad que veía alrededor, hacía ya que no tenía encuentros extraños. Debería decir vislumbres, pues los que tanto la sobresaltaron se encontraban en la calle mientras se encontraba subida en el transporte público.

Y dio gracias por ello cuando le sucedió en dos ocasiones, ese ver a personas de mentira, seres disfrazados, ¡se notaba a la legua cuando te habías dado cuenta! Se sentía protegida metida en ese cacharro que avanzaba despacio por la vía.

Ellos no pueden verme, no se han dado cuenta que puedo ver algo raro en ellos.

¿Por qué ese pensamiento la llenó entera?

La primera vez vio un hombre muy alto y con sombrero, portaba gabardina con el cuello subido y era extraño que con el calor que hacía en esa época llevara esa vitola. No le dio más importancia hasta que llegó a su altura y pudo ver su perfil, cerúleo y antinatural, era como si estuviera excesivamente maquillado, dando la impresión que tenía una máscara que cubría toda su piel visible. Era como unos rasgos artificiales, como si los llevara sobre su verdadero rostro.

Caminaba a zancadas sin dar la impresión de ir apresurado, un tanto mecánico o marcial su candencia...Mis palabras quedan cortas para describir la impresión que me causó. Supe que él no debería estar aquí, bajo este sol primaveral y no supe por qué tenía tal certeza.

A veces sentimos sensaciones que no podemos definir bien. La que me embargó era primitiva, un rechazo atávico que una parte de mi mente desechaba riéndose de mi.

Y como regusto final , el temor, tenue e indefinido , pero miedo al fin. 

Cuando sucedió con la mujer que parecía un fantasma japonés, de esos que no se les ven los pies, y esos ojos como cuencas de pozos, ese pelo negro y tan inmóvil con el viento que azotaba ese día, parada esperando que el semáforo abriera el paso , esa figura femenina y sola en la calle empezó a ...pero será mejor que pare aquí el relato de ese suceso para agregar las notas que le dicté al Dr …... , cuando se lo comenté de pasada y sorprendentemente él experimentó un interés inaudito por algo que yo había considerado una mala percepción de mi vista. 

No está completo, destruí la mayor parte , las fechas las he suprimido asimismo;no se porqué lo hice, tal vez, para olvidar estos sucesos, nimios pero intrigantes que hacían que dudara de mi cordura si los sumaba a otros sucesos de índole diferente pero igual de anómalos.

Esto es lo que queda :

Para empezar no parece verano, y he visto una figura muy rara desde el bus.

Las 10 a.m,poca gente en la calle hoy, veo de refilón una figura pequeña y de pelo lacio y negro esperando para cruzar al lado del semáforo, voy en el bus sentada en dirección opuesta a la marcha, me gusta ir así por que veo más tiempo la bahía antes de entrar en esta ciudad provinciana.

...Y al iniciar su recorrido nuevamente, vi que la figura era sumamente pálida, extrañamente pálida. Nunca vi a nadie con ese tono de piel, incluso los albinos tienen un tono ...y no, no era como ese. El pelo tan quieto, tan lacio y negro...tan quieto.

Al llamarme eso la atención continué mi observación de la figura según me alejaba(pensé tontamente que el dia tan nublado facilitaba que estuviera de día por la calle) y de pronto, no se si ladeó ligeramente el rostro, creo que no, que fue el bus al maniobrar, vi sus ojos. Sus no- ojos ,debería decir, ya que eran huecos, cuencas alargadas hacia abajo y muy ,muy negras. Apenas vislumbré rasgos, eran tan indefinidos...como un boceto apenas empezado.

Pensé que era bueno que estuviera en el bus, me llamé loca(cuantas veces ya?) por lo que vi. Es que nunca he tenido un no-encuentro así.

Y sin embargo, tengo la sensación de que sabe que miré, que he visto algo que no se cómo llamar, cómo definir, que no debería haber visto.

Puede que fuera mi imaginación, mi mala vista, pero de colores, entiendo.Y eso, ese color no se si estaba vivo, como en esta realidad mundana entendemos.

En el trabajo me quedé sola, por causas ajenas ahora. Tuve un momento de vulnerabilidad, tan grande. Irrazonable.

Llego a casa y el tv cambia solo de canal, ...a la tercera lo apago.

que día más raro.Y aún no ha terminado.

a de julio, de”

...............

Bien, me siento inquieta cuando lo releo así que continuaremos con el último incidente. Prefiero llamarlo así, es más liviano.

Ahora ha sucedido algo nuevo.

Esta vez ha sido dentro del bus, y escribo ahora , ya con la distancia de unos días, al pensar que al buen doctor le interesará saber detalles antes de que aparentemente los olvide. Ojalá fuera así, el sueño que tuve después del suceso no permitirá que lo haga.

No quiero adelantarme. Primero las impresiones del nuevo encuentro:

Hace unos días ,de nuevo de pie al fondo del atestado vehículo, un viejo de pelo blanco pero de cuerpo bien sostenido se puso en la zona de atrás, cerca de mi.

Una ojeada y mi química decidió que no me agradaba y se activó la alarma interna.

Lo primero fue aumentar la distancia personal, con el poco espacio que había conseguí el largo total de mi brazo, no estaba mal, es la distancia mínima (los que saben de estas cosa saben porqué).

Le observé disimuladamente, quería saber que me había desagradado de él en menos de una décima de segundo. Era anodino, nada resaltaba. Su ropa lo mismo, encontraría su atuendo en cualquier gran centro comercial.

Sus ojos. Pequeños y sin brillo , un poco velados. Les llamo ojos porcinos porque no dicen nada , no tienen calidez. Incomprensible lo mío, decidí. Su mirada no me gustaba, pero nada más.

Me di la vuelta mirando a la calle, frente a las puertas. Podía verle en el reflejo del cristal y de vez en cuando le daba una ojeada rápida en el reflejo transparente sin volverme tras mis gafas de sol (que siempre llevo por mi puñetera sensibilidad a la luz y a todo) no dejando de sentirme inquieta y mi razón no paraba de llamarme idiota, como poco. Me machaco a mí misma cuando procede que es un gusto, pero es que temo volverme loca.

Al entrar en el túnel, se activaron una pocas luces interiores en el bus y giré la cabeza en su dirección un poco, sin ninguna intención ya que me estaba colocando bien la mochila para salir en la siguiente parada y por el rabillo del ojo vi… dios, vi como la mitad de su boca se torcía abriéndose y mostrando unos dientes poderosos , más desarrollados de lo habitual, con esos sobresaliendo tan blancos...pero lo peor fue el gesto, un agresivo fruncir , un amago de dentellada asomando , y sus ojos , sus ojos ahora si brillaban!

Bajé sin mirar atrás. La semana horribilus me engulló y dejé aparcado ese suceso, o quise pensar que la imaginación me jugó de nuevo una mala pasada y no lo pensé más.

.....................

Gracias a la nota , que he releído, recuerdo que si, los aparatos se volvieron locos al llegar al piso a la tarde en aquella segunda ocasión...

Esta vez ha sido el sueño. He soñado con un ser todo violencia y agresión, blancos sus largos cabellos abalanzándose con la visión de su presa segura.

Que salto da saliendo de la oscuridad hacia mi. Incapaz de reaccionar , me sujeta y me inmoviliza en un abrazo como una trampa de oso.

Pienso que va a darme el mordisco en plena cara pero no estoy aterrorizada, lo veo inevitable y curiosamente, aunque incapaz de hacer nada, ni hablar, no tengo miedo! Paralizada sin tiempo siquiera de experimentar terror.

Para mi sorpresa me besa, me besa con la lengua como si fuera un río, incapaz de rechazar con mi cuerpo ese beso que me ahoga y que según soy consciente de el , percibo que es frío y a su vez me refresca en la boca, me siento inundada en mi cavidad pero nada entra , no lo permito en mi sed.

Del rechazo a la sorpresa, me sorprende mi reacción en mi propio sueño y en ese momento se separa aún con sus manos en mis brazos y me mira. ¿No puede continuar con mi destrucción o algo se lo impide?

No sé si dijo algo , no puedo recordar. ¿Movió los labios o se limitó a mirarme? ¿Es un aviso?

La marca. 

Desperté con esa palabra .

Estoy esperando que el doctor llegue de la universidad, estoy cansada de escribir, prefiero nuestras charlas. Y estoy amodorrándome con el sonido de la lluvia, se está tan cálido y seco en esta habitación...

¡Ah! debe ser él, oigo ruido en el garaje...que raro, si hoy dijo que vendría en el bus toda la semana porque tenía el coche averiado...



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