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Planeta gatamutante ( y HAL)

Ello y sombra (1)

Ello y sombra     (1)

  Los fantasmales senderos y veredas llevaban a ninguna parte y para ir a su refugio sólo se podía acceder a través de la intrincada vegetación. En la primera luz Ello recorría el territorio como si fuera un animal más, captando los efluvios que emanaban embriagadores, llenos de sensaciones puras. Anhelaba el cambio metamórfico en una criatura libre y sin restricciones. ¡Si pudiera dejarse ir! Pero eso fue antes, mucho antes...

Se encontraba en la más profunda arboleda, cubierta la faz como los antiguos pobladores del desierto profundo, únicamente asomando los ojos bajo una cueva de tela y pliegues, portando un cayado mortífero y morando en aquel lugar que permanecía a salvo gracias a la concentración de todas las artes mágicas .

Que cansancio experimentaba al intentar recordar. ¿Era eso posible?.

Esas lagunas en su memoria , esos vacíos inquisitivos eran atormentadores. Muchas veces se despertaba pensando que habían pasado muchos años en vez de una vuelta de la luna, aunque no podía decirlo con seguridad. El arriba se hizo abajo y las corrientes de los ríos remontaron a su fuente, el cambio fue tan dramático que todo mundo quedó herido y agonizaba.Pequeños corpúsculos casi aislados era todo lo que quedaba.

Se inclinó para recoger un ejemplar de “.....”. Hundió los hombros que cargaban la bolsa, frustrada al no recordar algo que era como el respirar , al menos antes lo era. De alguna manera conocía sus propiedades y sacando un frasco transparente lo guardó con delicadeza dentro para cultivarlo en su jardín más cercano.

Se interrumpió en la tarea, alguien llegaba al perímetro interno.

Había olvidado que permitió al pequeño grupo pasar por el territorio cuando regresaran de su viaje. No esperaba volver a verles y lo dijo con cierta ligereza. Bien, cumpliría con su promesa, los signos vitales que analizaba estaban alterados pero recuperables en los mágicos, si no se reponían jamás llegarían en condiciones a la gran quebrada y era una zona que había que atravesar lo más rápidamente posible. Si, les llevaría a la cabaña y les ayudaría para que continuaran su periplo.

Cuando llegó al umbral un gran animal negro la recibió con un ligero gruñido, estaba impaciente.

- Sombra, tenemos visitantes.¿Quieres ir a ver que no salgan del límite seguro?. Son curiosos por naturaleza estos trastolillos. -

El felino saltó del claro en torno a la cabaña hacia la espesura, sólo la estaba esperando por deferencia.

                                           ***

Los pequeños iban acompañados y sacudió la cabeza con la ligera tela envolviendo sus facciones. Acudía a su memoria lo ocurrido anteriormente y temía que pudieran sonsacarles alguna información sobre sí, después de encontrarse por primera vez.

La tierra-isla bajo su vigilancia cobijaba a todo ser con cualquier tipo de vida,¡con cualquiera!. Era vida en todo estado, sin juzgar si era luminoso u oscuro. Había zonas neutras y eran respetadas por casi todos. Era tan extraordinario que aquellos viajeros lograran llegar tan cerca en aquella ocasión que les hizo esa concesión , se lo ganaron a pulso . Además, dejaron tras de si a uno de ellos.

El sauce con hojas encadenadas que llegaban hasta la tierra fragante cobijaba bajo su fresca bóveda los restos petrificados de un anciano delgado, con el esfuerzo inútil marcado en su semblante y en los tendones . Vida corrompida viajando con los pequeños, junto a ellos. Y Ello se encargó de segarle. Podría decirse que una especie de compensación fue el permiso para atravesar el territorio con seguridad si retornaban.

Se dio la vuelta lentamente, arrugando el entrecejo tras la tela por el último pensamiento y entró en la habitación principal ,dividida por cortinas de enredaderas que bajaban desde las vigas hasta el suelo y se entrelazaban formando un biombo vegetal.

Esteras de cáñamo cubrían el piso en algunas zonas, unas sobre otras formando diferentes alturas y usos. Un par de hamacas estaban recogidas en sus soportes .Cerca del hogar, un semicírculo de muebles confortables tejidos y trenzados tan fuertes como la madera con un par de mantas en ellos invitaban a descansar .

El tocón desgajado con sus raíces como patas servía de mesa y las estanterías y oquedades estaban llenas desde libros realizados con materiales imposibles a esferitas de alabastro. En los arcones más bajos y alejados del fuego se apilaban diferentes artefactos y utensilios de uso frecuente.

Desenrolló un gran tapiz ocultando el alma mater de su refugio. Esta estancia no era algo con misterio pero nadie aparte de ese felino metomentodo se instaló en su calidez. La habitación que sí era secreta era indetectable, de eso tenía seguridad. Dando una ojeada rápida ,salió al exterior y rodeó la cabaña.

No tardaría mucho con esto. En una semiesfera cóncava a una costado del refugio y gracias a la luz solar puso a calentar agua en un recipiente metálico mientras recolectaba las plantas que necesitaba .Unos pasos más allá empezaba un pequeño jardín. De la bolsa que llevaba aún colgada extrajo el recipiente y trasplantó el brote que recogió.

-¡Doradilla!. Te atrapé Waltheria douradinha, muchos usos tienes pequeña silvestre de flores blancas, buena para pulmones y órganos , bienvenida en este jardín.-

No se percató que estaba recitando una cantinela que aprendió en su niñez de la mentora Dana. Muchas de las terminaciones sinápticas estaban deterioradas en su mente, y aunque la red neuronal había formado nuevas conexiones, aparentemente lo perdido era irrecuperable.

Repentinamente se levantó mirando en todas direcciones, se sentía observada. La nuca le cosquilleaba casi quemándola. Permaneció inmóvil en total captación.

Nada... Tan pronto como llegó se fue.

Pudiera ser la cercanía de los visitantes, pero en la anterior ocasión no se levantó ningún aviso. Si era una alarma lo que había experimentado, no se encontraba al cien por cien de sus facultades. Extremaría su vigilancia interna aunque su ángel oscuro rondaba cerca.

Jamás vio un felino así. En la zona más salvaje del territorio, al tomar su puesto, donde tuvo que dejar bien claro que estaba allí y allí permanecería, cuando el cayado casi se quebró al golpear y escudar su cuerpo , donde fueron más que artes de energías las que se enfrentaron a los insustanciales y a las bestias, sintió el equilibrio del Neutral y apareció de entre la vegetación situándose a su lado, apoyando su estatus. Era Sombra.

¿Fue la ayuda que le envió el Gran mago? .No estaba segura. Otros también habían pasado por su particular ordalía para poder establecerse donde indicó a cada uno, en diferentes realidades según sus capacidades , distintas dimensiones y tempos. Ninguno de los componentes era igual a otro.

Si no era el mago entonces, ¿quien? El inclasificable animal-ser la desconcertaba profundamente en sus acciones.

Volvió a su quehacer con una linea de pensamientos cada vez más interrogantes.

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 Fin del primer capítulo

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