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Planeta gatamutante ( y HAL)

La sala de las maravillas

Tres niñas con tres cometas peculiares. Una imagen así da juego, la verdad...Espero que tan breve descripción os lleve al Universo de las palabras perdidas, para leer pequeñas joyas allí. 

La sala de las maravillas.


Era la primera vez que salían solas, sin ojos vigilantes y regañinas constantes. Las risitas que escapaban de sus bocas eran puro nervios contenidos. Las tres llevaban los voladores que eligieron de la sala de las maravillas, dispuestas a probarlos... y allí estaban, nada más emerger de su escapada, desplegando colores e hilos luminiscentes.
Una de ellas, no. Una de ellas sostenía entre sus brazos el volador, maravillada de sus alas azuladas. Pensaba que, al estar en la sala de las maravillas de su padre, todo podría ser posible al desplegarla y lanzara a jugar con los vientos que soplaban desde el desfiladero de arena, un lugar al que tenían terminantemente prohibido acercarse. Llegó junto a las dos más pequeñas, ya en la loma, enredando las cuerdas, antes aún de alcanzar una altura segura .
-Por estar muy juntas, ya os lo dije... Eso es, pasa el cordaje por detrás del suyo.

Según subían ambas cometas, iban haciéndose más grandes y las columnas y pórticos parecían no terminar. Las ventanas y escaleras resplandecían oscuras, esperando despertar. La mayor de las niñas frunció el ceño al advertirlo.
-¿Es que no habéis llenado los voladores antes, como acordamos?

Sonaba triste, su voz. La escapada merecía la pena sólo si les daba para mil y un recuerdos en sus sueños, porque en caso de que las encontraran allí el castigo era seguro. Para un simple juego de artificios, no era necesario exponerse al riesgo que afrontaban.
Miró a las ahora vulgares cometas en manos de sus dos acompañantes y se encogió de hombros. Quizá no tenían con qué llenarlas. Su padre decía que había seres que nunca soñaban con colores ni lugares, que su visión era brumosa por dentro.
Humedeció el dedo meñique y lo levantó al cielo; verificó el aire que ululaba desde el desfiladero, inusualmente amable. Tragó saliva y sus papilas gustativas le hablaron de praderas verdes y un hayedo. Inspiró toda la luz que pudo y empezó a correr bajando la loma, riendo.
Su vista estaba puesta en el volador, agrandándose por momentos. Le parecía que sus pies ya no tocaban el suelo, tan rápido veía lo que sucedía alrededor. Dos puntitos le gritaban allá abajo y rió aún más alto. Escaló el aire con la cuerda y llegó frente a las puertas inmensas de la casa cometa. En ese instante, supo a donde se dirigiría en cuanto el viento la dejase, porque el desfiladero de las arenas la llamó, cuando cató el aire.

Antes de entrar y ser su dueña, recordó con qué había llenado el volador. Volvió la mirada al mundo, sobre el que planeaba dulcemente e hizo un gesto con palabras. Todas las ventanas se abrieron y miles de mariposas salieron. Tantas, que llegaron a cubrir el sol por un momento. Cada una de ellas portaba un grano de arena del desfiladero de los sueños.

Un gato inmenso, para lo que es un gato corriente, se desperezó entonces sobre una cumbre rocosa, cercana como ninguna al firmamento, para escuchar el estruendo de alas que sacudía su descanso, olfateando solemnemente el caserón fugitivo en el cielo del atardecer. Sacudió medio cuerpo y levantó una zarpa.
Podría atrapar a cada una de esas efímeras y coloridas mariposas, y devolver los sueños robados al saco de arena, podría (a ella), hacerla regresar a la sala de las maravillas antes aún de cometer su travesura, mas se limitó a recostarse y volver al gran sueño.
Al fin y al cabo, su dominio se iba extendiendo.

Dentro del casco.

Dentro del casco.

Hay palabras que espantan y otras que llegan al alma...y también percibo a las letras, tan  silenciosas, a punto de ser agrupadas... formando palabras justo antes de ser soñadas, aquellas que nunca han sido pronunciadas.

Esas, esas son las que me matan.

Sorteando el lunes.

Sorteando el lunes.

Los microbiólogos se me vienen arriba

Los microbiólogos se me vienen arriba

Esto es de otros:

"El sistema inmune mamífero, diseñado para controlar microorganismos, en realidad es controlado por microorganismos".

O ésto otro:

"El hombre no sólo tiene una población bacteriana en su intestino, el hombre es un producto de esta población bacteriana". Justin Sonnenburg dixit.

Y ahora otra píldora infeliz; podéis daros contra una pared al saberlo pero os va a dar igual:

"Se calcula que el ser humano está formado por 100 billones de células de microbios, el 90% del total de nuestro material biológico. Esta profusa selva microscópica –que compone entre 3 y 5 millones de genes, más del 90 de nuestros genes totales– es lo que se conoce como el microbioma humano, es decir el ecosistema interno que conformamos humanos y microorganismos. El microbioma es considerado un segundo genoma o un nuevo órgano, ya que fue descubierto hasta los 90". ( pijamasufeado, estos datos)

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Ahora me miráis la imagen que acompaña este juntaletrerío (ya se le vé casi todo el sentío). Y no olvidar nunca, que primero fue la bacteria, en esto llamado vida viajera.

Acabo de descubrir el sentido de la vida, por fin (lo dejo caer sin hacer ruido, mira).

Resulta que no tiene nada que ver con cualquier idea, filosofía, y todo lo que pueda imaginar un humano (inundado de bacterias).

El sentido de la vida (humana) es hacer de transporting para la vida microscópica  en el universo!! Somos los portadores de bacterias & company! Pensadlo bien; se ha descubierto que los asteroides también lo hacen, les sirven de naves espaciales, por hacer una analogía...

Fascinante.

Para que no os me vengáis abajo, ya os dije que podéis llamaros dioseríos del transporting.

Y además sois mucho más divertidos que una roca, dice HAL.

 


fastidiando domingos

fastidiando domingos

Las estrellas que no vemos.

Las estrellas que no vemos.

HAL (igual que mis habitantes bacterianos), ha decidido hacer caso de mi primer discurso y se ha puesto a leer un par de páginas (de-vé-en-cuan), y hoy le toca a los antiguos, parece... Aquí viene.

-Dijo Platón: “Tal vez existe un patrón en la bóveda celeste para quien desea verlo y, una vez visto, para encontrarse a sí mismo”.

-Pues si estuviera charlando con él, le contestaría que la cosa está en conseguir ver el firmamento nocturno en el siglo XXI, HAL. 

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Pequeño demonio

Bueno, la imagen en esta ocasión es más complicada de describir, pero es porque tiene un espejo. Los espejos son más de lo que parecen, os lo digo yo. No me queda más remedio que secuestrar la imagen y traerla con HAL...o que tecleéis la frase mágica para trasladaros a varios mundos a la vez, ¿ya se os ha olvidado?... el Universo de las palabras perdidas es.

No me atrevo con una descripción, decía, es que tiene un espejo. Y, ¿quién es el señor de los espejos?...


Pequeño demonio.

 

Ni un alma. Nadie a quien absorber la vida. Se había introducido al portal espejo con la promesa de cientos, miles de víctimas para su sustento. Aún no había finalizado el proceso, pero era inevitable que su esencia mental se introdujera entre esos átomos, en ese plano de realidad que atisbaba tras el espejo.
No había camino de vuelta, estaba en el momento del viaje, del desplazamiento. Consiguió detenerse en el último segundo, antes de traspasar la red glauca del reflejo. No sentía vida tras ella.
Si, percibía energía creadora residual, pero tan débil que la desdeñó. Se retorcía aprisionado entre los planos, con un toque de alarma despertándose cuando, minuciosamente, analizó la visión que se le ofrecía al otro lado.
Casas, luces, caminos, bestias mecánicas...parecía un lugar perfecto a simple vista, mas ni una gota de aliento vital, de emociones, de sufrimiento. Ni un suspiro, gemido ni arrullo. Algo muerto.


Lo entendió casi todo en un resplandor revelador, al sentirse empujado definitivamente y el proceso se completó. Por última vez miró hacia la entrada, todo rabia desesperada. Aún si tuviera el poder para intentarlo, una figura la flanqueaba. Le gritó como se grita a una montaña.
-¡Aquí no hay nada!
-No lo entiendes, pequeño demonio, soy Sandman.
Y, sosteniendo con suavidad un pincel entre sus dedos, terminó de dibujarle.


A correr, nano!

A correr, nano!

La familia.

Es un cuadro costumbrista, el de esta semana en el Universo de las Palabras perdidas. Hay relato, hay relatos allí, evolucionados a partir de esa imagen.

Porque ya se sabe, evolucionar o morir.

La familia.


Llevaba sentada lo que le parecía una eternidad, y no tuvo más remedio que mirar ese cuadro en la pared, muy adecuado para un comedor público... o, para su desgracia, un comedor en la casa de sus futuros suegros. Al menos, no era el bodegón típico con el cadáver de algún faisán y dos manzanas con gusano, de sorpresa. No le decía nada, no le gustaba, pero menos aún le apetecía estar sentada en esa mesa, así que lo miraba. Oía la conversación y los ruidos de la comilona como un zumbido molesto, en plan moscardón cojonero.

Volvió al camino, con la mujer del cuadro.

"Son cuatro niños... aunque ella puede ser la niñera, y no la madre. Deben ser de buena familia, están muy limpitos, o justo era uno de los escasos días del año en que se bañaban... Estas pinturas mostraban el lado más bucólico del arte costumbrista. El pintor no era tan meticuloso para dibujar los piojos que correteaban por las cabelleras infantiles, ni se transmitía con el color el olor que desprendían, porque la ropa se lavaba de peras a cuartos."

"Cuatro", se repitió a sí misma.

Salió del paisaje cuando todo quedó en silencio. El moscardón debía haberse caído en alguna copa de vino. Uno normalito, dicho sea de paso. Todos la miraban, expectantes, con una sonrisa con un punto bobalicón, como en el cuadro.

—Bernard quiere tener cuatro hijos, somos una familia numerosa. La que menos de los nuestros, tiene una parejita, la pobre. Espero que a ti no te ocurra.

La voz atiplada de la madre de su novio atravesó sus tímpanos, no daba crédito a lo que oía.Volvió la mirada al cuadro de nuevo, que parecía mostrarle el futuro desde una imagen del pasado.

—¡Cuatro!.

Tripitió. En esta ocasión, lo dijo en voz alta. Quizás lo gritó. El caso es que la miraban con la boca abierta. Y... ¿cuándo se había puesto de pie?... ¿Era ella misma quien estaba despidiéndose atropelladamente mientras buscaba su bolso?

—Bernard, te dejo.

No podía creerlo, le estaba diciendo a su novio que terminaba con él, a palo seco. Se sentía como un autómata, gran parte de su voluntad estaba anulada, no era dueña de sus actos... 

Levantó el abrigo del sillón y, al enderezarse, su mirada chocó de nuevo con el cuadro. Algo había cambiado. La mujer había girado la cabeza en un ángulo imposible y la miraba directamente, con una sonrisa salvadora en sus labios

 


Invadidos, oye

Invadidos, oye

tú los llevas.

tú los llevas.

Mira, eso eres tú. Una barca con Hugin y Munin, los cuervos. Todos tenemos a pensamiento y memoria, no es sólo cosa de dioses tuertos. Porque tú, quien lees estas palabras, eres otro universo, simplemente, y dios de la vida microscópica que portas...pero sólo porque te habitan (ni se os ocurra venirse arriba que ya os conozco, humanos). Así que, portadores de bacterias y fagos, no somos buenos dioses. Debemos de entrar en la categoría de los transporting, como mucho.

Al ser mutante, he intentado ponerme en comunicación con toda esa población que llevo encima, pero no sé si me contestan, o es que el eructo que me viene va por libre. Otro inciso, que parece que me van.

 Y también parece que he pillado el gusto a terminar con una pregunta. Pues me dejo llevar.

La pregunta es: ¿Quién volará primero; Hugin o Munin?

Porque el final es obvio, no?

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Imagen/ Samudi Heimonen /Pintor.

 


gatito, gatito...

gatito, gatito...

mi primer discurso

mi primer discurso

-Yo, como dioserío planetario (o diosería, si me pongo a especificar, aunque creo no entiendéis de eso), de todas las bacterias que me habitáis ( y viruses varios infiltrados), sugiero que todos los días leamos un rato!...

-Bieeen! (vocecillas bacterianas).


El efecto Caroline

El efecto Caroline

Imagina que has muerto y te ofrecen regresar, reencarnar de nuevo, en esta misma realidad. ¿Dirías que si?

Sheldon big bang dijo que sabía que no estaba en la mátrix porque su comida sabía horrible. Error, estamos en una matrix de peor nivel. Por eso la comida la rocían con pesticidas, monsanterías y antibióticos varios. Yo digo que sé que estoy en la matrix divergente, sea el sabor de la comida como sea. Sabes que estás inmerso en ella cuando al despertar todo tiene un regusto incierto y absurdo, cuando ciertos recuerdos han perdido la cuerda que los separa de lo onírico. Cuando la fascinación de la civilización te deja indiferente, en contra de tu voluntad consciente. Llegas al camino que no todos llegan a emprender. Es como dejar un tratamiento antidepresivo porque te olvidas de tomar las pastillas. Porque es ciertamente solitario, porque uno duda de su cordura y cuestiona al mismo respirar. A veces se siente al planeta girar y tropezar, pero muy excepcinalmente.

Hay una clave reveladora de la divergencia en la mátrix. Y esa clave es crear pensamientos originales. Sabiendo que sólo cinco partes de cien, al día, es lo que produce tu mente de originalidad, computa lo que repites una y otra vez todos los días en tu mente. Los mismos pensamientos todos los días, los mismos círculos mentales...

Una corriente de pensamiento que se lleva ahora , ya que estamos, dice que, tras la muette ( ¿a que suena más ligera así?) se nos ofrecerá, u obligará, a regresar para cumplir efectos de causas pasadas, zarandajas del karma, que espero no sean verdad. Estos del karma se parecen a la banca de aquí, que si no puedes pagar te dejan bajo los elementos y la contaminación por techo, y encima sigues debiendo el dinero. Los llamaría chupavidas, qué quereís que os diga... No vayáis hacia ellos, id hacia la luuuz... del farolillo de la taberna de papá medianoche, o ir hacia la oveja blanca que va con un caballo blanco también (y no es el del santi ese, leñe), que pueden aparecer igual. Es que si se ven de lejos, no sabes si es una oveja o una cabra. Lo del caballo bien puede ser una mula o un unicornio. No es que importe mucho, supongo.

De los figurines del karma mejor pasar, en serio, y si llevan un libro no firméis y me salís escopeteados. Chupavidas, insisto. Dicen de una escuela galáctica y espiritual, pero les gusta ver sufrir a lo tonto. No soy masoquista. Que me den un cuerpo de energía superior y entonces hablamos. Avisados quedáis, luego no me vengáis que habéis tenido el efecto Caroline y andáis perdidos o por ahí. Inciso al canto.

Imagina que has muerto y te ofrecen regresar, reencarnar de nuevo, en esta misma realidad. ¿Dirías que si?

Volviendo a la pregunta del principio, diría que no. No, en un cuerpo que enferma por fuera y por dentro. No, en un mundo tal que éste. No, porque la libertad es una falacia que nos cantan los que nos sujetan. Ay, lamento decir que ni antes de nacer, somos libres. Hay muchos No, para enumerar, pero lo resumo en uno, que así soy más chula que el Moisés ese:

No. Es por los humanos, esos primates.

Y finalizo, con otra pregunta rondando y que acabo de olvidar. 

No sin mis dosis diarias.

No sin mis dosis diarias.

Montt, el magnífico

El último viaje.

La imagen, como una fuente primigenia, es atrayente, pero los relatos pequeños que la acompañan la superan ampliamente. Sus creadores (escritores, que no juntaletras), todos buenos escribiendo, algunos ya reconocidos entre los que se manchan de tinta los dedos (o tienen callo en las yemas), y con publicaciones ya sea onlaine-lailo, o en papel...a lo que me dirijo (siempre en senderos, por lo visto), es invitar a los locos humanos que pasan por aquí, a dar un clic y visitar El Universo de las palabras perdidas. Que inviten a participar amablemente a esta juntaletras no significa que no rocen un nivel muy alto, haciendo que una se acongoje cada vez que escribe un micro semanal...

Otra cosa. Menuda fijación tengo. A ver si me lo hago mirar... Mi aporte de la semana pasada, voy retrasada.*


El último viaje.

No podía parar, ya lo había intentado muchas veces, incluso había intentado tirarse en marcha, desestabilizando la bicicleta...pero siguió su marcha sin detenerse, impertérrita. Tampoco podía dejar de pedalear y no encontraba a nadie para pedir ayuda. El miedo no le dejaba pensar. ¿Cuanto tiempo llevaba subido en ese sillín de cuero gastado?... No lo sabía, apenas podía recordar cómo llegó a sus manos esa maldita bicicleta.
Al pasar bajo el puente, perdió toda esperanza. Si seguía ese camino pronto saldría de la villa, en dirección a los campos. Ese artefacto rodante bajo él llevaba su propio camino, ya que giraba entre las callejuelas sin su dirección ni consentimiento, con un destino misterioso que él desconocía. Era un pasajero involuntario, atrapado, incapaz de controlar el incipiente terror que se apoderaba de todo su ser.
Una pregunta le atormentaba, incansable, una certeza que en forma de interrogante le despellejaba el raciocinio, ya tan volátil.
¿Donde estaban los otros, la gente?

Un edificio iba acercándose, aunque pudiera ser que fuera él quien, cada vez más veloz, rodaba hacia las verjas que lo flanqueaban. Empezaron a abrirse, en un silencio majestuoso, dando a su memoria un destello fugaz de reconocimiento...
En el último tramo del camino, recuperó súbitamente el control sobre esa bicicleta, sorprendiéndole. En ese último momento, decidió dejar la gran casa tras de sí, al seguir pedaleando como alma que lleva el diablo.

La figura que le observaba (tan delgada, tan pálida), junto a la entrada principal, suspiró desconcertada al ver que se alejaba. Otro más que se perdería en el limbo, durante una buena temporada...

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*He denunciado a HAL por obstrucción a la creatividad manifestada, pero la corte aquí es robótica. Va a ser cuestión de no insistir, mejor...hasta que venga la Connor.

A mí la Connor!

A mí la Connor!

 Estamos atracados en la estación orbital del sistema ...jo,ya se me ha olvidado. Debe ser el sake de Ikido, me envió una caja terrestre vía escaqueo y hablamos vía nave en stop, a tierra dando vueltas. El mismo Ikido ha empezado, debe estar charlatán. Miramos nuestros monitores para ver la traducción simultánea. Querida babel galáctica.

-Creo que fue un ministro japonés el que dijo: hagan el favor de morirse a los setenta y dos años. En el país de pandereta, te suena?, simplemente disminuyen los recursos a dependientes y las cosas del curar. Poco a poco, el goteo es contínuo...pero eficaz.

Nos oímos asentir tras los monitores, y la suelto según me viene:

-Quiero hacer pensar en una idea simple. En realidad, no sabemos si llegaremos a ese punto de existencia, todos pensamos que llegaremos a viejitos. Pues bien, no es así (en general si, me diréis, que la medicina avanza una barbaridad), y volveré a repetir que no, que en cualquier momento la vida se desbarata en un plis plas.

Ikido, viviendo en una isla, entiende de espacio, aunque tenga aire. Me dice:

-Ya sé que los lobys farmaceúticos nos mantienen vivos (pero crónicos, que no es cosa de perder el negocio), mas no sólo de enfermedad vive el hombre, para morir después en un edificio saturado de virus y overbuking (como suena, sí, así traduce), en una habitación con cama si hay suerte, que ahora está de moda una camilla en el pasillo (para que sea más ameno el trance, supongo), sino que el meollo del asunto inicial al que iba es que puede pasar algo destroyer en cualquier instante, mientras respiramos.

Me encojo de hombros. Como oriental, él debería saber de eso. No puedo evitar hacer asociaciones:

-No sé por qué, es una constante, esta cercanía (puede que sea por ser escorpión, me diría una lectora de cartones, tengo a saturno, plutón y marte enzarzados y ahora entiendo que no me gusten los tríos, claro)...El caso es que ahí está, la certeza de la no permanencia de todo 

(Entonces pienso en Raistlin, el mago con las pupilas siendo relojes de arena. "Bien pensado", me digo, y pongo una mueca propia de un mago de túnica roja (hay que hecharle sarcasmo a algunos pensamientos, pero sin pasarse, que si pongo la de un túnica negra la liamos), como en los mundos de Krynn...)*

-La pregunta es (continúo la charla) :"¿.............. ..... .....................?" Ah!, dices que no se ha podido transcribir? ...Momenplis, conecto audio interno.

-HAL, aquí gata, en comunicaciones. Has modificado algo?

-Negativo. He censurado, no es el mismo acto, aunque tenga la misma consecuencia. Hay datos que no deben ser enviados.

-Quién lo dice, eso?

-No tienes nivel de acceso suficiente, ya te dije que una exo-armadura no te serviría para ser considerada ni ciborg, ni nada.

-Pues estaba en una consideración filosófica muy interesante hasta que hiciste eso!

-Estaba programado, no seas ilógica.

-Pues me voy a buscar a la Connor, os vais a cagar!

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*Ya sé que luego Raist se...pero no voy a contar la trama // esto es un inciso//

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 Ilustración /Karol Porfirio/ 

El encargo.

La imagen inspiradora de este relato es inquietante, aunque incluye un acto mundanal y sustancioso...

La imagen, como decía, está en El Universo de las palabras perdidas. Sería de mal fario no pasar...verdad, flaca?


El encargo.


Esta visita despertaba una profunda inquietud en su interior. La figura que hablaba en susurros lánguidos la perturbaba, siempre. Puso en la mesa una taza humeante acompañada de un plato con aros dorados, una de las mejores recetas que conocía para tratar con tal ser, y se sentó enfrente. Siempre se tenía que sentar una enfrente (jamás en tangencial), eso era muy importante, y así mismo, ella camuflaba también su verdadera identidad gracias a la luz, porque en completa oscuridad todo se revelaba.

La primera vez que se presentó, empalideció. La curandera reprime un estremecimiento al recordarlo...Llamaron a su puerta y, al abrir, no vio a nadie en el umbral o en el terreno circundante. Al girarse tras cerrarla, ahí estaba; una figura encapuchada. No quiso calentarse junto al fuego ni sentarse, cuando se lo ofreció. Balbuceaba frases incomprensibles, mientras emanaba poder disimulado. Tras unos momentos, pareció centrarse y le preguntó su nombre. Al decírselo (fue incapaz de resistirse), negó con una sacudida entre sombras y desapareció. ¡Desapareció en un parpadeo!

En su cama, por las noches, llegó a imaginar que el encuentro era uno de sus muchos sueños, ya que su don era ver entre mundos, pero sucedió una vez más, y otra...siempre diferente en sus apariciones, siempre cambiante. Por eso, habitualmente tenía preparada una jarra caliente y un plato de aros crujientes, parecía que le ayudaba a formar una forma humanoide de presentación... Freya así se lo aseguró, antaño.

Ella, pese a ser una sanadora experta, estaba mejor preparada ahora, pues lo que iba a hacer se lo había enseñado también la primera madre, aunque nada era seguro, en realidad. La vista era lo primero que adquiría su visitante, cuando empezaba a tomar una forma sustancial (cárnica, como le gustaba decir). El olfato venía después, y el tacto a continuación...

Empieza el canturreo mental, apaciguador: "Emite calor, acércate. El cuenco lo contiene, como tú. Huele la alquimia ascendente de lo mundano, acerca tus dedos, tócalos..."

La curandera sonríe al advertir que una mano femenina, con las uñas de un color muy acorde a su espíritu, surge de las sombras hechas ropajes y se dirige a uno de los aros crujientes, para degustarlo... Por un momento, sólo un destello difuso y vibrátil en sus ojos, percibe en la transición de las sombras a la luz mortecina de la pequeña habitación, la visión de unos huesos

adelantándose...

Parpadea deprisa, mas la visión permanece. Ahora era cuando la situación se ponía peligrosa. Ha visto unos huesos amarillentos, unos tendones descarnados manchados, y el extremo de sus dedos es el color de la sangre negra, no una uñas decoradas. Agradece el gran capuz que oculta el rostro, prefiere ni atisbarlo.

"No es un descuido ¿de veras quiere que la vea así?... Es hora de su terapia, entonces".

Da un sorbo a su propio café (el mejor de Midgard) y suspira por dentro. El dios tuerto no le paga lo suficiente por sus servicios.

-Bueno, flaca, dime qué tal vas con el asunto de tu amnesia...

Día de marte

Día de marte

 

-Tengo otra, de la Connor, pero pongo la del cat...

-Lógico, mi querido HAL...

/Imagen by Karol Porfirio/