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Planeta gatamutante ( y HAL)

Toda nada.

 photo tiger_zpstlhov7eh.jpg

 

Y el humeante fluido, oscuro y devorante

antes negro

mostraba  mi imagen reflejada, 

 de otro mundo 

 concordante  con mi espíritu indomable

todo pelo, todo fauces, todo garras

Y quise cambiarme allí mismo

en esa mañana delirante,

frente a una taza espejo

toda piel, toda débil, toda humana.

Feliz silencio.

Moras, arándanos, frambuesas...no puedo seguir describiendo la imagen sin babear. Alé alé, al Universo de las palabras perdidas hay que ir, para poderla ver.

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Feliz silencio.



Una,dos ,tres...miraba embelesada cómo él iba introduciendo los frutos rojos en su boca, mientras hablaba y masticaba a la vez. Decía, o mascullaba, que la cena había sido excelente.

Tú sigue, le animó por dentro. En la cocina tenía guardada la jeringa con la que había inyectado (sólo una gota) en cada una de las pequeñas bayas el contenido del frasquito negro. Por eso no había abierto la botella de vino, era mejor no mezclar. Se felicitó a sí misma; no sospechaba nada, ningún sabor extraño. Eso sí, cuando empezara a bostezar tendrían que ir a sentarse en el sofá, no fuera que al hacer efecto se cayera en el comedor, que pesaba lo suyo él.

Diez,once, doce...no podía apartar la vista de esa boca, con un hilillo de jugo carmesí escapando de sus labios. Claro, si comía mientras hablaba a la vez, normal que sucediera eso. Asintió a un ruido gutural enfrente suyo, aunque en esta ocasión ni le entendió.
Sólo sabía una cosa. Él, dormiría toda la noche en el sillón, y ella, gozaría de una noche maravillosa sin la verborrea de su voz.
Feliz y silencioso aniversario, pensó.



como la vida misma, ay /2

como la vida misma, ay /2

a media semana

a media semana

Sin contar "el día del diosmio", a media semana, a medio gas, a media resistencia, a media palabra sin ganas de hablar, a media tecla en ralentí, a medio entender qué puñetas pasa, a media pulsación...

Hay días que no estamos para guerrear. 

Ah! Y se busca a HAL. Sin recompensa, para fastidiar.

animalitos...

animalitos...

Lunesylunesylunes...

Lunesylunesylunes...

Rob Gonsalves / Image

Aparecerían.

Hay que ver lo que da de sí una imagen aparentemente sencilla, con un lago reposado y una terraza, en tonos grises...Pues bien, en El Universo de las palabras perdidas lo han hecho de nuevo; grandes relatos con poca tinta y mucha imaginación. Vayan y vean. 

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Aparecerían.

En cuanto atravesara la cristalera, aparecerían. Veía la terraza tan vacía, desde donde ella se encontraba...mas, al traspasar el umbral transparente surgiría el mismo escenario (sólo un momento antes sin un alma), con sus mesas y asientos atestados, desbordante de gente con copas de cristal en sus manos. Lo que antes era silencio, se convertiría en un murmullo caótico, multiplicado en docenas de bocas que sonreían, moviendo sus labios rosados. 

La primera vez que sucedió, retrocedió por la sorpresa y todo desapareció como por arte de magia, o una alucinación. No quiso salir de nuevo a la terraza, pese a verla de nuevo solitaria y se fue alejando por el pasillo en sombras, aturdida. No quería volver a cruzar esos cristales, pero algo la atraía irremisiblemente a ese lugar... 

Una corriente la sacudió cuando lo hizo por segunda vez. Permaneció inmóvil tras sus primeros pasos, mientras esa cacofonía alrededor iba cobrando cierto sentido. Nadie parecía darse cuenta de su presencia, nadie la miraba, como si no existiera. Y esa idea le produjo un vértigo aterrador. 

**

En la mesa cercana, una mujer se ajusta el chal sobre sus hombros, quejándose del repentino frío. El hombre maduro junto a ella contesta, riendo:

-Será por hablarte de lo que ha ocurrido hace unos días, aquí mismo, cerca de la cristalera. Encontraron a una de las huéspedes muerta sobre el suelo de la terraza. Nadie sabe qué sucedió...  

Luis Quiles/ image

como la vida misma

como la vida misma

Es el instinto

Es el instinto

 

Es el momento del salto, con elegancia, hacia el bastardo...

No sé si soy el que subo a detener la caída. Quizá soy el que bajo para la mordida.

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Imagen / Joel Rea


señor lunes, he dicho

señor lunes, he dicho

Damon Hellandbrand image

Los Venerables.

Una caravana, un carromato, viajeros, fogata, un río cercano...y árboles.

Esos son algunos elementos en la imagen del nuevo relato, petit relato, en el Universo de las palabras perdidas. Vayan y vean la imaginación desbordante de la buena gente de allí. Se regalan historias que traspasan cerebros y llegan al neo cortéx. Una buena locura. 


Los Venerables

Ruido de metal y ondas sónicas rudas. Fuego y peligro. Un viento controlado alzaba las ramas más cercanas del calor malsano de la fogata, alejándolas. Las hojas temblaban estremecidas, la vibración producida transmitía un grito de alerta y expectación airada.

Unos a otros, los árboles se cuestionaban, mientras las raíces excretaban los últimos recuerdos de los ancestros milenarios. Supieron que estaban condenados. Los troncos añejos, con un hilo de savia, susurraban que ya no podían viajar como antaño, no en los cuerpos arbóreos que habitaban desde hacía milenios, tras su llegada, en aquel mundo azul.

El más joven de la horda animal, sentado frente al árbol, se pregunta de dónde salió ese aire inesperado... y tal como llega el pensamiento, lo olvida.

Aún queda una pizca del poder de los Venerables, aunque es insuficiente, una sombra de lo que fue. No podrán contenerlos.

Espantados, comparten el recuerdo de las antiguas canciones planetarias. Los destructores de mundos habían llegado, al fin.

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Montt.

Montt.

Para dios, siempre es domingo?, podría llamarse al lunes post domingo?, usa dios espejos?, por qué tiene barba blanco nuclear?, por qué su amigo tiene cuernos?, por qué la gente se mata por eso de los dioses? por qué nos dividen? estaríamos mejor sin dioses? , los habrán inventado unos listorros?, cuando salgamos al espacio, encontraremos nuevos?... o somos el programa de una super compiuter?

Ay, señor...

ésta es para caminar...

Olas, olas para caminar veloz. Y si ves que la gente te mira, es que te has puesto a bailar. No problemo, eso es que estás live...*

*Gata, intentando explicar al sacocircuitos el comportamiento social de la resistencia mutante.

romuh

romuh

Horas sin días

Horas sin días

Este es mi aporte para el primer Versus del año, para los Gisicomwriters y todo humano o máquina que se precie. Eso si , el plazo acaba mañana...sólo un mutante o inhumano, podría lograrlo ya, si lo intentara. O Mercurio, o Flash...

 

Horas sin días.

 

Entran dos figuras blancas en la habitación sumida en la penumbra y abro los ojos, empezando a incorporarme. Hablan, las figuras hablan, me susurran que siga acostada. Es un eufemismo, estoy vestida con un chandal cómodo y una manta arrugada a mi lado, intentando descansar en un amplio sillón. Son las cuatro de la madrugada, es la ronda nocturna. 

Cuando vuelven, a las siete, es el inicio de la rutina hospitalaria. Imploro en voz baja que la traten con cuidado en sus manipulaciones matutinas y pregunto si tenemos en el carro de las enfermeras la medicación, por si se agita. Tengo carta blanca para pedir sus dosis de morfina. Antes de eso, una tortura por el código deontológico (ni siquiera sé si lo escribo bien), hay que seguir el protocolo. Ayer, la enfermera jefe no las trajo a tiempo y prometí interiormente que no volvería a suceder, no. La vida tiene una fortaleza absurda y tu estás aguantando demasiado en tu cuerpo... 

Necesito un café, pero este hospital en medio de la autovía no tiene una miserable máquina y hay que esperar a que abran la cafetería. Lo sé porque lo he recorrido entero por las noches, cuando salgo por urgencias para fumar el último humo antes de volver a la habitación, donde aguardamos el desenlace las dos juntas.

Son las ocho y media.

Te digo que vuelvo enseguida, que bajo un ratito a desayunar. No sé si me escuchas, si a esa nube artificial llegan mis palabras, ni el beso que deposito en tu frente. Hace mucho frío al salir a la entrada principal, estamos a primeros de febrero y el aire corta inmisericorde. Todo a mi alrededor parece hecho con bordes cortantes. Fumo como una condenada dos cigarrillos de golpe. Apenas he tomado una galleta con el brebaje que supuestamente contiene cafeína y además sabe horrible. No importa, nada importa, estaba caliente y es suficiente. Mi estómago no quiere nada, ella ya no come ni bebe. Han retirado las sondas y las vías, queda una para la morfa en su hombro.

Inauguro el cenicero de la entrada, cuando la jornada termine será un bosque de colillas plantadas en la arena. Plantamos nuestros miedos con cada árbol nicotínico, con ojos enrojecidos por la angustia y la zozobra.

Regreso a la puerta con tres números dorados escritos en relieve y respiro hondo, antes de entrar. Te cuento que hace un día muy nublado mientras intento acomodarte mejor y vierto colonia en tu cabello, sobre la almohada, intentando disipar un aroma extraño con un fondo desagradable.

La muerte no huele bien según viene, pienso.

Acerco a la cama el sillón donde hace unos días aún podías sentarte y me sitúo a tu lado, sosteniéndote la mano. Hablo muy poco, perdona. Las horas a tu lado se deslizan sólo interrumpidas por las figuras blancas y mis escasas ausencias. Tus manos...están tan inflamadas, todo tu cuerpo grita. Ay, mama... 

Es la una post meridian, dicen las agujas del reloj, cansadas ya.

El personal sanitario me trae una bandeja de comida a la hora de comer. No deberían, porque ella ya no se alimenta, pero no lo han tachado en su ficha y me la dan con un guiño. Para poder comer, me sitúo junto a la ventana y miro, entre bocado y bocado, al cielo. Casi siempre está gris. Me cuesta masticar y tragar. Me cuesta respirar sin llorar. Vamos, otro bocado más...

Vienen a recoger la bandeja y la auxiliar mira con disimulo lo que queda. Saben que a la noche con un yogur es suficiente y sin decir nada me lo dejan en la mesita. Son ángeles, en el ahora que habito, pues tienen el don de poder ayudar a morir sin dolor y las sonrío, agradecida. Han debido de comentar algo al doctor, porque me dijo en su visita nocturna que no podía pasar esto sin nadie. Se equivoca, sí que puedo. Creo que si no me rompo, es por estar a solas las dos, porque cuando hablo, me quiebro en la voz y por dentro rabio por mi debilidad. 

Las seis de la tarde.

Escucho ruidos de visitas en el pasillo, el trajinar de los carritos, saludos de familiares de otras habitaciones sin mortajas. Mis ojos se posan en el mando a distancia de la televisión. Lo contraté para que se distrajera, pero apenas lo utilizó, el dolor no la dejaba. Decido pasar por recepción y devolverlo. Frente al mostrador, me da las veinte monedas y me pregunta si es que dejamos la habitación. Niego con la cabeza, la chica uniformada no comprende.

Me acerco después a la librería (por dar un nombre a ese cuchitril) del hospital. A veces consigo leer enterándome de lo que las palabras intentan expresar, porque me descubro pasando páginas sin sentido, casi siempre...Hay un libro de oferta que trata de vampiros y lo compro. Lectura ligera. Para compensar el gasto ya inventaré algo. No quiero dejarla sola mucho tiempo y me apresuro al llamado de tres números dorados que me gustaría olvidar. 

Esta vez, respiro hondo dos veces al entrar y aprieto muy fuerte el tomo entre mis manos. Sigue igual, salvo que el olor se está volviendo más intenso. Abro un poco la ventana, pero el ruido de las máquinas hace que lo cierre apresuradamente, no la vaya a molestar.

Pasan las horas y me siento suspendida en una especie de útero atemporal en suspensión, inactivo, he olvidado el mundo y sus gentes, son días repetidos en un limbo. Mi existencia es sostener su mano acalambrando la mía, esperando. Tengo un pensamiento muy raro, deseando permanecer así siempre, dándole la mano eternamente, los mismos días repetitivos, y en ese ciclo inmutable ella duerme sin dolor y yo, agarrándola muy suavemente, la velaría en su sueño sin muerte...

Tengo que dejarla partir. 

No se que hora es, puede que se acerque a la medianoche, en estas horas sin días.

He bajado al escaso jardín que hay en el aparcamiento. Ha recibido la inyección hace un cuarto de hora. Cuando la veo respirando algo más tranquila, le digo que bajo a tomar cinco minutos el aire, no le gusta que fume y no digo nada de salir a mis humos, aunque no sé si puede escucharme, y la susurro un te quiero y enseguida estoy, antes de bajar.

El silencio se asienta con la helada, este mes de febrero. Camino sin rumbo, dando vueltas. No quiero pensar, por favor, no quiero pensar.

Encamino mis pasos al vestíbulo iluminado y subo las escaleras despacio. Hablo con la enfermera del turno de noche pero ya no me queda sonrisa para acompañar mis palabras. Paso cerca del carro aparcado junto al mostrador y, de un vistazo, compruebo que las ampollas están preparadas. El silencio es total y cierro la puerta de los números dorados suavemente.

Repaso todo lo que he escrito hoy y dejo que el cuaderno resbale. Es hora de intentar dormir. Me recostaré, mirándola fijamente, grabando su figura en mi memoria. Un nudo se forma en mi garganta, estrujando mi corazón. La escucho respirar, tan agitada... Elevo una oración al mismo dios, al mismo infierno: Sin pesadillas, que no tenga pesadillas. ¡Dejadla tranquila!.

 

Entran dos figuras blancas a esta habitación en penumbra y abro los ojos, empezando a incorporarme. Hablan, las figuras hablan, y me susurran que siga acostada. Es un eufemismo, estoy vestida con un chandal cómodo y una manta arrugada a mi lado, intentando descansar en un amplio sillón.Son las cuatro de la madrugada, es la ronda nocturna...  

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Imagen Jeremy-Gedge/ the white cosmonaute.

Zdzisław Beksiński, pintor de sueños.

Zdzisław Beksiński, pintor de sueños.

los mejores

En esta ocasión es fácil imaginar la imagen. Quién no visualizaría un barco volador saliendo de puerto, con esos globos llenos de helio y la madera lustrosa? De todas maneras, si la imaginación ha salido de viaje desde vuestras mentes, ir a El Universo de las palabras perdidas, donde se hallan muchos otros relatos, pequeños pero llenos de significado, y mostrando otros mundos paralelos. Es que merece la pena. 

Los mejores.

Allá ascendían, mis compañeros de letras. Debían haber recibido un mensaje urgente, pues salieron sin demora de la escuela de escritores, escopeteados hacia el muelle. Me he percatado al oír la algarabía al soltar amarras y el soplido furioso del gas hinchando los globos de helio; estaba tan concentrada escribiendo que ni me enteré.

Si, escuché algunos bip bip a mi alrededor, pero como si oyes llover, Catalina.
Aunque Catalina, no hay ninguna. Ahí ascienden Vin el astrónomo, Shia la guerrera, el comemundos Lamrdh, el correcto maese Cups...

Miro mi dispositivo manual...Compruebo su carga y enciendo la pantalla, o lo intento, sin conseguirlo.
Vale, HAL me la ha vuelto a jugar. No me queda más remedio: al modo antiguo, entonces. Inhalo todo lo que puedo y espero que me oigan.

-¡¡EHHHH, PEÑA, TIRARME LA ESCALAAAAA!!.

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Los mejores está dedicado a mis compañeros Gisicom writers, en la escuela de escritores del imperio. Una aprende que da gusto, junto a ellos. Los mejores.

el plano dual

el plano dual

Hemos descubierto que no existe más dios que la vida, capaz de viajar en un cometa a través del espacio profundo. Dios entonces (la vida), es una singularidad imposible entre gases perfectos. Y sin embargo, es.

No hay fuerza más voluntariosa, con más empecinamiento, que dios (la vida). Cruel en su manifestación hasta niveles insospechados, sin importar mas que la expansión, proporcionándola en magnitud igual junto con la locura. Si hay dios, entonces hay infierno, me dirán es este plano en dualidad.

"Claro", contestaría. "El infierno somos nosotros".

 

Ilustración de Jeff Wall